Antes de convertirse en un deporte global, el pádel fue durante mucho tiempo una historia profundamente argentina. Nacido en México en 1969 por Enrique Corcuera, este deporte llegó luego a España gracias a Alfonso de Hohenlohe, antes de desarrollarse rápidamente en Argentina bajo el impulso de Julio Menditeguy.

Según la Federación Internacional de PadelLas primeras canchas argentinas surgieron, entre otros lugares, en el Club Tortugas, el Mar del Plata Ocean Club y en varias ciudades importantes del país durante las décadas de 1970 y 1980. Muy pronto, Argentina se convirtió en uno de los principales impulsores del desarrollo del pádel a nivel mundial.

Un país fundador en la historia del pádel

Argentina no se limitó a adoptar el pádel; participó en su desarrollo internacional. En 1988, la Asociación Padel Se crea Argentina, mientras que el primer gran enfrentamiento internacional entre España y Argentina tiene lugar ese mismo año en Mar del Plata.

En 1991, la Federación Internacional de Padel La Federación Internacional de Rugby (FIP) fue fundada oficialmente en Madrid por las federaciones argentina, española y uruguaya. Un año después, se organizó el primer Campeonato Mundial por Equipos entre Madrid y Sevilla.

Durante la década de 1990, el pádel incluso experimentó un auténtico fenómeno social en Argentina. Diversas fuentes especializadas estiman que, en el apogeo de la popularidad de este deporte en el país, Argentina contaba con varios millones de jugadores aficionados y miles de canchas repartidas por todo el territorio.

Un dominio histórico en la selección nacional

Argentina sigue siendo una de las naciones líderes en el pádel mundial. En la competición masculina, el equipo argentino ganó el Campeonato Mundial por Equipos en 1992, 1994, 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2006, 2012, 2014, 2016, 2022 y 2024.

En el tenis femenino, Argentina también ha hecho historia con títulos mundiales en 1992, 1994, 1996, 1998, 2002, 2004, 2006, 2008 y 2012. Desde mediados de la década de 2010, España ha tomado la delantera en el cuadro femenino, pero Argentina sigue siendo una presencia constante entre las naciones finalistas de las principales competiciones internacionales.

El título mundial masculino ganado en Doha en 2024 ilustró esta continuidad generacional, con una mezcla de jugadores experimentados y jóvenes talentos ya consolidados en la élite del circuito.

Una fábrica de campeones

El pádel argentino ha dado a luz a algunos de los nombres más importantes de la historia. Fernando Belasteguín, nacido en Pehuajó, sigue siendo la figura más emblemática del deporte moderno: número uno del mundo durante dieciséis temporadas consecutivas, influyó en varias generaciones antes de retirarse profesionalmente en 2024 tras más de treinta años de carrera.

Antes que él, jugadores como Alejandro Lasaigues, Roby Gattiker o Hernán Auguste participaron en la construcción del más alto nivel internacional en los años 1990 y 2000.

La generación actual confirma esta continuidad. Agustín Tapia, de Catamarca, comparte el primer puesto del ranking FIP con Arturo Coello. Federico Chingotto también figura entre los mejores jugadores del mundo, junto a Alejandro Galán.

Argentina también cuenta en sus filas con Franco Stupaczuk, Martín Di Nenno, Leo Augsburger y Tino Libaak, símbolos de una nueva generación que ya resulta decisiva en importantes eventos internacionales.

Un mercado maduro, pero diferente al de Europa.

A diferencia de los mercados emergentes como Asia o ciertas regiones de África, Argentina cuenta con una cultura del pádel consolidada desde hace varias décadas.

El mundo Padel El informe de 2025, publicado en colaboración con la FIP, sitúa a Argentina entre los países líderes en infraestructura de pádel a nivel mundial, por detrás de España e Italia, con aproximadamente 7.000 pistas identificadas según las estimaciones recogidas en el informe.

Pero el modelo argentino sigue siendo diferente al observado en Europa Occidental. Mientras que España o Italia han experimentado un desarrollo centrado principalmente en clubes privados de lujo e inversiones recientes, Argentina conserva una sólida tradición popular y competitiva, a menudo arraigada en clubes locales y estructuras históricas.

Una cultura del pádel única

En Argentina, el pádel está históricamente ligado a clubes de barrio, pueblos de provincia y un estilo de juego altamente competitivo. Mar del Plata ocupa un lugar especial en esta historia: la FIP cita regularmente a la ciudad como uno de los hitos más importantes en el desarrollo global de este deporte.

Fue en Mar del Plata donde se disputaron algunos de los primeros grandes partidos internacionales entre España y Argentina. La ciudad también está asociada a una innovación significativa: la creación de la primera cancha de tenis de vidrio desmontable por Jorge Galeotti en 1989.

Esta cultura explica en parte la alta concentración de jugadores argentinos al más alto nivel. Argentina no solo ha exportado campeones, sino también una auténtica escuela de pádel, históricamente reconocida por su defensa, visión táctica, paciencia en la construcción de puntos y competitividad.

Argentina: Una potencia histórica que sigue siendo central

Actualmente, España domina gran parte del ecosistema económico mundial del pádel, pero Argentina conserva un lugar especial en la historia de este deporte.

Es a la vez país fundador, nación campeona del mundo, tierra de leyendas y cantera inagotable de talento. Desde Fernando Belasteguín hasta Agustín Tapia, desde Roby Gattiker hasta Federico Chingotto, desde Franco Stupaczuk hasta Martín Di Nenno, Argentina ha formado parte de todas las grandes épocas del pádel moderno.

Aunque el pádel se ha globalizado, sigue siendo imposible contar su historia sin Argentina.

Fuentes principales: Federación Internacional de Padel (FIP), Cuadro de Honor FIP, clasificaciones FIP, Premier Padel, Archivo El País, SGI Europa / FIP World Padel Informe 2025.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad en un camping. Me enamoré del pádel al instante; llevo tres años apasionado por este deporte y sigo las noticias internacionales y regionales con la misma ilusión que el propio deporte.