Podría pensarse que un deporte tan espectacular como el pádel nació de una gran estrategia o de un proyecto federativo bien concebido. En realidad, su origen reside en un problema aparentemente trivial: un hombre obstinado, una pista demasiado pequeña y pelotas que se escapaban constantemente fuera del jardín. De esta limitación nació uno de los deportes más populares de los últimos años.

En esta serie “Pádel para principiantes”, abordamos la historia de nuestro deporte. Todo comenzó en 1969, en Acapulco, México.  Enrique Corcuera Un empresario apasionado por el tenis quería instalar una cancha en su propiedad. Sin embargo, pronto se topó con un gran problema: no tenía suficiente espacio en su jardín para construir una cancha de tenis estándar. En lugar de abandonar la idea, decidió adaptar el juego al espacio disponible. Entonces delimitó una cancha más pequeña, de aproximadamente  20 metros de 10 Tiempo después, mandó construir muros para impedir que las balas escaparan. Fue este detalle, concebido inicialmente como una simple solución práctica, lo que lo cambiaría todo. 

 Cercar el campo para liberar el juego. 

Porque estas paredes no solo sirven para contener la pelota; rápidamente se convierten en parte integral del juego. El rebote en las paredes abre nuevas posibilidades, cambia los intercambios, acelera el ritmo y, sobre todo, impone una lectura diferente del espacio. Para adaptarse mejor a esta disciplina incipiente, Corcuera y su esposa también modificaron el equipamiento: la pala ya no estaba encordada como en el tenis, sino que tenía una superficie sólida perforada.  más adecuado para juegos de ritmo rápido en una superficie pequeña Lo que comenzó como un ingenioso artilugio se transformó en una verdadera revolución deportiva. Enrique Corcuera también se inspiró en otras variantes del tenis que se juegan en espacios más pequeños, como el pádel estadounidense. 

primera pista de pádel

La anécdota es aún más llamativa porque muestra que el pádel no nació del deseo de revolucionar los deportes de pala, sino  una necesidad de adaptación En otras palabras, el pádel nació porque una cancha era demasiado pequeña. Esto podría explicar parte de su éxito actual: desde sus inicios, este deporte se diseñó para ser más accesible, más divertido y más inmediato que el tenis tradicional. Conserva la lógica del tenis, y el uso de paredes de cristal evoca el squash, pero la combinación da lugar a una disciplina nueva, dinámica y particularmente amena. 

 El momento en que el pádel cambia de dimensión 

Este invento mexicano podría haber permanecido como un simple pasatiempo privado, reservado para unos pocos amigos cercanos. El punto de inflexión decisivo llegó en 1974, cuando el príncipe  Alfonso de Hohenlohe Un amigo de Corcuera descubrió este juego durante una estancia en Acapulco. Cautivado por su intensidad y facilidad de acceso, decidió construir canchas similares en Marbella, en la costa española.

Revista de pádel enrique corcuera

 España, el primer trampolín para el pádel 

Desde allí, el pádel abandonó el jardín de su inventor para iniciar su conquista internacional. España no tardó en caer bajo su hechizo, seguida de Latinoamérica.  primeras competiciones internacionales  están organizados en  Uruguay  1982 pronto. 

Esta historia de origen revela algo bastante inusual en la historia del deporte: a veces, un gran invento no surge de un gran proyecto, sino de una necesidad muy simple, casi doméstica. El pádel es el ejemplo perfecto de un deporte nacido de una serie de circunstancias. Falta de espacio, unas pocas paredes, una idea ingeniosa, y así fue como una anécdota de jardín se convirtió en un fenómeno mundial.