En una entrevista concedida à Deportes , Sanyo Gutiérrez Habló con franqueza sobre su carrera, su transición tras alcanzar la cima y su enfoque en el trabajo en equipo. A sus 41 años, el argentino avanza con una claridad excepcional: aún tiene ganas, pero ya no se engaña.
Una nueva temporada, el mismo deseo.
Sanyo inicia 2026 con lo que considera su combustible principal: el ilusión de empezar de nuevo Mientras ella esté allí, él continúa imponiéndose la preparación, las sesiones, la carrera, todo lo que desgasta el cuerpo y la mente.
Hay algo muy importante: no pierdo la ilusión de empezar. El día que ya no la tenga, será el momento en que mi mente y mi cuerpo me pidan descanso.
Este deseo no borra la realidad: hoy sabe que ya no está en la misma posición que cuando aspiraba a la cima. Y lo acepta mejor.
"Sé dónde estoy parado... Estoy en un lugar diferente a donde he estado durante toda mi carrera".
La transición después del número 1
En la entrevista, Sanyo reflexiona sobre un período que muchos campeones viven pero rara vez mencionan: el momento en que la carrera por el número uno se les escapa para siempre. Lo más difícil, dice, fue la era post-Tapia, cuando siguió exigiendo el mismo nivel de excelencia que antes, a pesar de que la dinámica había cambiado.
Me preguntaba: ¿cómo puedo pasar de un año jugando semifinales, finales, títulos... a marzo del año siguiente ya no luchar por ello? Este cambio fue muy difícil.
Él asume la responsabilidad de este shock: a veces desplazó esta frustración hacia sus socios, esperando de ellos un nivel que no tenían necesariamente (todavía) en ese momento.
"Podría haber sido un mejor compañero."
Este es el meollo de su testimonio: Sanyo reconoce los errores humanos. No en la inversión ni en el trabajo en sí, sino en el enfoque. Demasiado directo, demasiado exigente, poco "cuidadoso" en el día a día, sobre todo cuando las cosas no iban tan bien.
Mentalmente, mi peor momento fue cuando Momo (González) me lo quitó. Me criticaron mucho por su culpa, pero no lo hice por despecho… Exigía el nivel excepcional que había alcanzado con otros compañeros.
Y cuando habla de lo que cambiaría, no se anda con rodeos.
¿Si pudiera volver atrás? En cuanto a actitud, sí: podría haber sido mejor compañero. En cuanto al juego y al trabajo, no cambiaría nada.
Belasteguín, el espejo y el motor
Sanyo también menciona a Fernando Belasteguín, como oponente, compañero… y referente. Recuerda un momento muy personal: la última vez que lloró fue durante el último partido de Bela, viéndose ya, algún día, en esa misma situación.
"La última vez que lloré... fue el día del último partido de Belasteguín. Me vi reflejado en él."
Al mismo tiempo, explica cómo Bela le obligó a sacar su mejor versión: enfrentarse a estas duplas dominantes, muchas veces construidas en torno a un zurdo, le obligó a trascenderse.
Belasteguín me ayudó a alcanzar mi mejor marca personal. Si no hubiera trabajado como lo hice, probablemente no habría ganado ningún título.
El pádel, un deporte para dos… a veces injusto
Sanyo enfatiza un punto que ha estado recalcando con la edad: puedes jugar "tu" partido, estar en tu mejor forma, y aun así perder. Porque en el pádel hay dos jugadores. Y si uno de ellos no está en su mejor nivel, todo cambia.
Puedo jugar el mejor partido de mi vida... pero si mi compañero no duerme bien o tiene una lesión en la pierna, pierdo. Es un deporte de dos.
Con el tiempo, afirma haber comprendido que gestionar a un socio no se trata solo de táctica: también requiere atención, conexión y confianza. Y es precisamente en este aspecto donde lamenta a veces la falta de flexibilidad.
Seguimos trabajando con Gonzalo Alfonso
Respecto al presente, el argentino habla de su dupla con gonza alfonso Sin grandes anuncios. Sin un objetivo de clasificación claro y contundente, sino un principio rector: mantenerse en el grupo adecuado, progresar, conseguir resultados y ver hasta dónde se puede llegar.
No nos hemos marcado ningún objetivo de clasificación específico. La clave es intentar mantenernos entre las 16 mejores parejas... y luego luchar por ello.
También destaca la dificultad de pasar de un estatus dominante en otro circuito a la realidad de Premier Padel :empezar “desde cero”, aceptar la escala, trabajar.
"Es consciente de lo que ha hecho y de la realidad actual. Necesita volver aquí y remar de nuevo... trabajar para mejorar y ascender en el ranking".
Crédito Premier Padel
¿Un circuito demasiado predecible?
Finalmente, Sanyo ofrece una evaluación muy directa del estado del circuito: según él, las dos mejores parejas están actualmente "por encima de la media", con una diferencia demasiado grande. Los admira, pero quiere más suspense.
"Sí, están a un nivel inalcanzable... Necesitamos que los de atrás se esfuercen más, que haya más sorpresas, si no, el deporte se vuelve aburrido".
Y sobre Chingotto, añade matices sin disminuirlo: un jugador enorme, pero enfrentado a una realidad histórica del pádel moderno, a menudo dominada por parejas “diestro/zurdo”.
"Chingotto juega con un fenómeno, y él mismo es un fenómeno... pero la historia ha demostrado que la pareja dominante suele ser un jugador diestro y un zurdo".
Un campeón que cuenta su historia sin maquillaje
Lo que revela principalmente esta entrevista con... DeportesEsta es la imagen de un jugador que ha alcanzado el máximo nivel, que conoce el precio... y que finalmente está dispuesto a afrontar sus debilidades. Sanyo ya no intenta ser lo que era. Intenta ser justo, en la cancha y con los demás.
Maceo Zerhat descubrió el pádel en 2020 en Savigny-sur-Clairis, Borgoña. Contribuyó a la expansión del club aportando su energía y curiosidad. Padel MagazineÉl transmite su Padel"Manía" ¡rebotando hábilmente en todas las últimas noticias sobre tu deporte favorito!